Archive for 26 julio 2008

A la venta el monopatín de regreso al futuro II

26 julio 2008

Leo en forocoches que están subastando en ebay el famoso patinete de la peli “Regreso al futuro II”. Aquí.

Para el que sea demasiado joven, o haya vivido escondido en una cueva todos estos años la película “Regreso al futuro” (“Back to the future” en el original) fue estrenada en 1989 como secuela de la exitosa “Regreso al futuro”, de 1985, en la que el Michael J. Fox viajaba al año 1955 con una máquina del tiempo de fabricación casera.

El inicio de esta película tiene un argumento que sigue el esquema de la anterior: El protagonista viaja en el tiempo, salva a su familiar idiota (su padre en la primera película y su hijo en la segunda) de ser golpeado y humillado por los malotes de la ciudad y vuelve a casa, aunque luego la trama cambia cuando Martin McFly, que es como se llama el personaje de Michael) compra un almanaque que le permite ganar más pasta en apuestas deportivas que un jugador de la Juve.

Como analizar todo lo que muestra la película acerca del futuro sería duro y largo, y quiero que me dure para más posts, hoy sólo veremos los monopatines voladores.

Aunque la película no esté ambientada en la actualidad sino en 2015 creo que ya podemos asegurar que la levitación que propone no será comercialmente viable para entonces.

En primer lugar hay que señalar que, por lo que parece, el sistema que permite a los aeropatines mantenerse en el aire es el mismo que lo hace con los coches, pero de menos potencia. Al principio de la película se ve a los coches levitar muy alto, como por carreteras aéreas.

No parece que se trate de ningún sistema de levitación magnética, puesto que funciona completamente igual en todas las superficies. Así que lo único que se me ocurre es que funcione con algún tipo de antigravedad.

También es curioso el sistema de propulsión. En los aeropatines básicos  uno se mueve como en un monopatín, con el pie. Pero el que lleva el malote se mueve con cohetes, que le dan aceleración como para moverse el y sus tres amiguetes.

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Jean Marc Cotè (III)

21 julio 2008

En entradas anteriores de esta serie hemos visto todo lo referente a las tarjetas que Jean Marc Cotè dibujó sobre la vida a finales del siglo XX desde la perspectiva de un hombre del Siglo XIX en lo referente al transporte aéreo y al transporte terrestre y trabajos que se realizan de manera automática. Dejábamos la anterior entrega con unos estudiantes aprendiendo de manera automática.

Hoy será el turno de la investigación científica y las telecomunicaciones.

Estas dos láminas son, sin duda, las más decepcionantes de toda la serie. En primer lugar el astrónomo no aporta ninguna novedad a lo que ya se hacía en el siglo XIX más que el hecho de proyectar la visión del telescopio en una mesa paraqué el científico vea mejor.

Y lo mismo sucede con el microbiólogo, que solamente proyecta lo que ve el microscopio en una pared. Hay que tener en cuenta que para 1900 ya existían técnicas como la fotografía, que podía haber sido incluida en las predicciones para el año 2000 sin ningún problema.

Si acaso podemos rescatar el divertido aspecto que toman las bacterias, con dientes amenazadores, cola y garras para asustar al más pintado. Tanto el instrumental como la visión de las bacterias empiezan a estar obsoletas, ya no para el siglo XX, sino para el XIX.

Otro aspecto en el que la ciencia avanza una barbaridad es en la comida. Como todo el mundo sabe para el año 2000 íbamos a habernos alimentado (creo que necesito un ejemplar de la guía para viajes en el tiempo de Dan Callejero) a base de tabletas con todos los nutrientes que necesitásemos y el sabor que quisiésemos.

En esta cena química los camareros sirven a los invitados pastillas de nutrientes y sabores. Fue precisamente durante el siglo XIX cuando los científicos descubrieron que los alimentos se componían de grasas, hidratos de carbono, proteínas, así que el siguiente paso que se pensaba dar era el de sintetizar cualquier sabor, cualquier textura y cualquier propiedad a partir de los ladrillos moleculares básicos. Por supuesto la cocina del 2000 tendría que ser adecuada para este fin.

Esta me resulta curiosa. Utiliza un cocinero, vestido de cocinero, con dos pinches que está utilizando materias de laboratorio químico del siglo XIX. Parece una especie de broma acerca de las comidas en píldoras. Lo más curioso es que hoy en día esta visión del cocinero como un químico goza de gran éxito. Prácticamente vemos a un Ferran Adrià deconstruyendo un plato. Además la química ha tomado un papel cada día más importante en la alimentación actual, con gran cantidad de conservantes, espesantes, acidulantes y demás compuestos.

Cambiando de tercio completamente otra actividad cotidiana de finales del siglo XX había de ser escuchar las noticias por la “radio”

En estailustración una pareja escucha en su aparato de sonido las noticias del mundo. Por lo que parece la señal llega a la casa mediante cables a unos enormes armarios, que la convierten en sonido. Aunque alguno pueda pensar que la patente de la radio es de 1896 y que, por lo tanto, ya no tenía sentido enviar las noticias a través de hilos, la verdad es que no se consiguió transmitir sonido por radio hasta 1906. Por eso todavía en 1899 no estaba demasiado claro cuál sería el método de transmisión más utilizado en el siglo XX.

En esta imagen se ve que la transmisión por cables no sólo es para sonido, sino que también se podía aplicar a la imagen. De alguna manera en esta ilustración se hace llegar imagen y sonido a través de los cables para que la persona al otro lado lo vea. Lo más sorprendente es que el interlocutor parece también tener una especie de micrófono, para hacer llegar la correspondencia cine-foto-telegráfica. El nombre nos hace pensar que la llamada no se produce en tiempo real, sino como una especie de mensajes de correo.

 

Al igual que sucede con este ejecutivo que dicta su correspondencia a un aparato de sonido o fonógrafo.

Mientras que a este otro su secretaria le está haciendo llegar un mensaje para que lo oiga.

Y ya está bien por hoy. En la próxima entrada de la serie acabaremos las tarjetas con la vida bajo del mar. Pronto en sus pantallas

 

 

 

Jean Marc Cotè (II)

13 julio 2008

En el artículo anterior hemos visto cómo veía este artista del Siglo XIX todo lo referente al transporte aéreo. Bomberos, policías, guerras y transporte público se habrían beneficiado de los avances en aeronáutica. En los transportes por tierra también se esperaba una gran revolución, que convertiría a los caballos en curiosidades de museo.

Pero no sólo se producen avances en el vuelo. Otras muchas actividades cambiarían para el año 2000.

El motor de vapor lo iba a revolucionar todo. Sólo hay que ver la fantástica casa rodante que nos dibuja aquí. Es, talmente, una casa de madera o ladrillo a la que se le han puesto unas ruedas y un asiento para el conductor. El tamaño es apreciable, y parece que caben bastantes personas dentro, tanto en la terraza lateral como en la azotea. El motor parece ser de vapor, ya que se ve la chimenea sobresaliendo por arriba.

Las carreteras iban a seguir siendo de tierra. Ni asfalto ni una simple grava para evitar embarrarse.

La guerra no se podía quedar atrás en esto de la modernidad. Vehículos al estilo del Siglo XIX pero acorazados por la parte delantera y montando grandes armas podrían servir para lo mismo que se usaban entonces los caballos: Cargar contra la caballería enemiga y disparar. Resultan completamente inadecuadas las ruedas que monta, fáciles de pinchar por un disparo o en el propio camino. Los soldados disparando con su fusil desde el vehículo en marcha también son poco prácticos, y serían claros candidatos a morir por su patria

El tren ya no iba a ser de vapor. Los trenes eléctricos son más funcionales y cómodos. Éste haría el trayecto París-Pekín, así que había de ser bien cómodo para que los pasajeros pudiesen cruzar Eurasia sin sufrir el síndrome de la clase turística (que todavía no había sido descubierto)

Así que lo mejor era montar trenes como si fuesen casas. De hecho este tren parece una casa de ladrillos que va sobre raíles. Detallazo que los vagones de tren tengan balcones, y que se acceda mediante una escalera con barandillas como si fuese un chalet. Seguramente nadie pensaría por aquel entonces que una plancha de acero o aluminio pudiese hacer la misma función llevando menos peso.

El tren parece que se alimenta mediante un tercer raíl que se ve a la izquierda del todo. Es un sistema que todavía se usa en algunos sistemas de metro, pero que ha sido sustituido por las más eficientes catenarias en todos los trenes que han de hacer un trayecto más o menos largo.

Aunque alguno piense que la solución de montar una casa es muy cara dado la gran cantidad de mano de obra que requiere en realidad tampoco es para tanto.

Esta máquina de construcción automática no necesita mano de obra para funcionar. Un arquitecto maneja desde su cabina todas las máquinas necesarias para construir su castillo. Tiene una máquina que corta la piedra, una máquina que pone cemento entre piedra y piedra y una grúa que levanta las piedras y las coloca en su sitio. A cada una de estas máquinas llegan cables eléctricos, y el arquitecto sólo ha de manejar unos interruptores para hacerlas funcionar desde la comodidad de su cabina.

Como se puede ver la construcción no iba a ser lo único automático. En esta sastrería automatizada una máquina toma las medidas de la persona que está de espaldas a nosotros y coge la tela y el hilo para confeccionar prendas. No se sabe demasiado bien para qué hay dos trabajadores en la sastrería si lo hace todo la máquina.

Las máquinas iban a hacer todo el trabajo duro. Aquí tenemos a un “agricultor muy ocupado” manejando sus máquinas eléctricas, alimentadas por cables que llevan a cada una de las segadoras la energía eléctrica para funcionar. Los mandos son simples, una palanca que puede estar en cuatro posiciones distintas según la velocidad.

La sirvienta, desde luego, iba a trabajar mucho más cómoda que en el siglo XIX. Esta máquina eléctrica limpia el suelo por ella, que sólo ha de guiarla, como quien guía un carrito, para que llegue a todos los rincones.

Incluso el arte puede estar automatizado. En este caso estamos viendo un auténtico hombre orquesta, que no sólo se atreve a dirigir a los actores de la ópera que se representa sino que incluso maneja los instrumentos él solito con unas palancas que los activan. Todo un prodigio de destreza este director.

Por último no querría despedir esta entrada de hoy sin enseñaros el sueño de todo escolar: La máquina de aprender automáticamente.

En esta máquina un fornido estudiante hace girar una rueda mientras su profesor mete los libros. Parece como si la máquina triturase estos libros e hiciese llegar los conocimientos vía hilos eléctricos directamente a los cerebros de los alumnos. Parece como si los auriculares que llevan convirtiesen la electricidad en sonido, que debían escuchar los alumnos, pero el hecho de que lleven unos casquetes sobre la cabeza puede hacer pensar que se les mete la asignatura en la cabeza a base de impulsos eléctricos. De otra manera ¿Qué ventaja tendría escuchar a una máquina recitar la lección sobre el método tradicional del profesor hablando a los alumnos?

Así se formarán los científicos del futuro, de los que hablaremos en otra entrada.

Jean Marc Cótè (1899)

7 julio 2008

Por un momento vamos a abandonar a nuestro amigo el de la revista de mujeres, pero sin movernos del final del siglo XIX.

En este caso vamos a observar una serie de tarjetas que una pequeña fábrica de cigarrillos encargó a su dibujante, Jean Marc Cótè, en 1899. Los dibujos deberían aparecer en las cajetillas de tabaco durante el año 1900, para conmemorar el cambio de siglo que se iba a producir aunque, según parece, la fábrica quebró antes de que salieran a circulación.

El dibujante despliega una increíble imaginación a partir de los avances científicos de la época y de los cambios que ya habían producido en la sociedad. Resulta muchas veces tierno ver cómo se adapta su visión del futuro a lo que es habitual en su día a día. El ejemplo perfecto es éste:

Esta calefacción con radio es, seguramente, una de las primeras veces en la historia en la que se sugiere el uso de la energía nuclear con fines pacíficos. Por supuesto en aquellos tiempos todavía no se conocía el hecho de que una cantidad de radio suficiente para calentar la habitación sería también suficiente para matar a todos sus ocupantes, pero lo que más curioso me resulta es que ponga el radio dentro de una chimenea. Directamente aplica la misma manera en la que una casa se calienta con leña encendida a la energía nuclear cambiando tan sólo las brasas por un elemento radioactivo.

Si hemos de señalar una obsesión en nuestro amigo Jean Marc es, sin duda, lo relacionado con el aire. A su parecer todo lo que se hacía en 1900 se iba a hacer en el año 2000 de la misma manera, pero por los aires.

En el año 2000 tendremos el mismo tráfico que tenemos en 1900, sólo que volador.

Ojito con el “agente de movilidad”

Después de las risas que, de seguro habrá causado esta imagen es el momento de fijarse en un par de detalles.

En primer lugar fijémonos en los aeroplanos. Aunque hoy en día nos parezca que son anticuados hay que tener en cuenta que son dibujos de 1899, y que los hermanos Wright no volaron hasta 1903. Este aeroplano está dibujado 4 años antes de que se supiese que se podía despegar con un aparato más pesado que el aire. Resulta difícil, sin embargo, imaginarse qué intenta hacer el guardia de tráfico ¿Qué se parasen los aviones en medio del aire? También nos damos cuenta de que el diseño de alas y cola de los aviones se parece al de un pájaro. Resultaba difícil para la época pensar que se pudiese volar de otra manera más que con diseños de pájaros o murciélagos.

También fijémonos en el agente de tráfico. El agente lleva una especie de alas de murciélago que le sujetan en el aire. No parece que lleve ninguna hélice por lo que la única manera que el artefacto que lleva a la espalda le podría mantener en el aire sería aleteando. El agente no mueve las alas con sus brazos ni con sus piernas, así que el movimiento debe provenir de algún aparato no mostrado. El vuelo parece dirigirse con una cola-timón parecida a la que tienen las ardillas voladoras.

En otras imágenes se ven diseños parecidos, como por ejemplo en estos niños robando huevos

O estos bomberos

En otras imágenes sí usa motores de hélice para mover a los aviadores. Por ejemplo en este tenis aéreo

Parece que usan una manivela encima de sus cabezas para dirigir las alas del aparato volador. En cambio estos policías persiguiendo a un contrabandista

Usan unas aletas pegadas a sus tobillos para cambiar de dirección. Esta solución se ve sin duda influenciada por la antigua imaginería que presentaba a Apollo como ser alado con alas en los talones. Los diseños de las alas tanto de los policías como del avión del contrabandista recuerdan a los murciélagos, como no podía ser de otra manera.

Los aviones toman formas variadas, y no sólo se usa un tipo de aparato volador. Por lo que parece en el año 2000 todavía se usarán con profusión los dirigibles para transportar personas o hacer la guerra.

En esta imagen del combate aéreo se observa un dirigible que está protegido en su parte inferior con una especie de barco. Este barco podría proteger al dirigible contra los proyectiles lanzados desde debajo suyo, y estar bien blindado, pero se mantiene el riesgo de que cualquier enemigo destruya el globo. Una idea interesante es que parece que el barco podría flotar por sí mismo, y continuar luchando aún con el globo destruido. El dirigible está motorizado, ya que se ven tres hélices en la cola.

Este diseño, en cambi resulta completamente inadecuado

La imagen pretende un salvamento en alta mar. Es complicado explicar cómo pretenden que los náufragos se suban a un avión en pleno vuelo, además de que el peso adicional de los náufragos haría que el avión cayese más. Sobre todo porque este avión no tiene motor ¡Es un planeador! Los planeadores estaban muy de moda en la década de 1890 y los autores pensaban que se podrían llegar a hacer cosas increíbles con ellos. Hoy en día usaríamos un helicóptero.

¡Un momento! ¡Juan de la Cierva no inventa el autogiro hasta 1923!

Bueno. Eso es cierto a medias. Desde la época de Leonardo da Vinci hay diseños de helicópteros. La única dificultad era conseguir un motor lo suficientemente potente como para que volaran. En esta imagen se ve a un vigía intentando otear algo dentro de las murallas enemigas. Un faro le alumbra y otro aparato volador sale a interceptarlo. Unos momentos angustiosos en una guerra.

Con aviones, globos y helicópteros se puede hacer de todo: Desde una parada de aerotaxis

Hasta un crucero a través de los mares

¿Quién dijo que no se podía hacer exploración de las colonias en África por los aires?

O una simple salida familiar al campo

Aunque si queremos recorrer distancias mayores no hay que olvidar las estaciones de servicio. Por ejemplo uno se va con los niños a cruzar el Canal de la Mancha y a pasar el fin de semana a Londres, pues ha de parar a mitad a tomar algo y a estirar las piernas.

Aunque claro, igual con el planeador teníamos algún problema para volver a despegar, pero parece que los aviones cogen la comida como a los náufragos, al vuelo.

Por último este gracioso aerobús.

Tiene dos hélices. Una se supone que es para el vuelo estacionario y la otra para moverse. Los pasajeros pueden subir “cómodamente” al vehículo que les llevará de París a Burdeos, según el letrero en el propio aeroplano.